Llevo conmigo al Perú profundo: la memoria de mis antepasados, sus canciones y una identidad indígena que para mí une a los pueblos de toda América.
Del amor al oficio y a la representación
De niño hacía música por amor al arte y por el orgullo de mostrar lo que podía hacer. Con el tiempo entendí que la música también podía ser trabajo, una manera digna de recibir un sueldo y sobrevivir. El amor a la música creció junto al amor al trabajo.
Fuera del Perú comprendí algo más: la música permite representar la propia autenticidad como indígena del Perú y de Sudamérica. Al tocar estos instrumentos muestro parte de la cultura musical de mi país y me convierto en un embajador musical. El amor inicial se transforma en un compromiso más fuerte con el país, la cultura y la música de los antepasados.
Esa música habla del amor, las cosechas, la vida, lo espiritual e incluso la muerte. Llevarla fuera de las fronteras es representar mi identidad en el mundo.
Qué significa para mí el Perú profundo
Hablar del Perú profundo es hablar de mis antepasados, de su música, de la historia y de todo lo que nos hizo crecer y enriquecernos culturalmente. Significa recordar las raíces y traer con nosotros lo que crearon para no olvidarlo. El Perú profundo vive y se manifiesta en cada persona; como músico, yo lo llevo conmigo.
Nuestros antepasados dejaron una herencia enorme. Todas las personas, sin apartar a nadie —en Sudamérica, Centroamérica, Norteamérica, Europa o Asia— tenemos antepasados y una cultura recibida como legado. Las canciones hablan del cultivo, del tiempo, de las lluvias, del amor, la pena y la alegría. Esos sentimientos e historias quedaron plasmados en nuestros estilos musicales y nos hacen recordar unas raíces que llevamos muy adentro.
Una identidad indígena de toda América
Cuando me preguntan de dónde soy, respondo honestamente que soy del Perú. Pero me considero representante indígena de todos los pueblos de América, desde Canadá hasta Chile, desde Norteamérica hasta Sudamérica.
Para mí, los indígenas son de una sola sangre. Los pueblos quedaron en el norte, el centro y el sur y se adaptaron a la realidad de cada sistema ecológico. Por eso no encuentro una diferencia que rompa esa unidad: soy del Perú y, al mismo tiempo, representante de los pueblos indígenas de América.
Mi visión de la música peruana actual
La música nacional peruana ha cambiado. Antes predominaba lo folclórico y tradicional; hoy existen muchas innovaciones y ritmos. La música tradicional utiliza charangos, quenas, zampoñas, bombos y guitarra. También se llama peruana a la música criolla y al vals, pero personalmente no comparto por completo esa idea: reconozco la influencia española que dominó Latinoamérica durante muchos años, pero no la considero realmente nuestra música.
Fuera del país también interpretamos música nueva con instrumentos tradicionales. Aparecen bajos, baterías y sintetizadores. Eso no es malo: es una parte del crecimiento musical y una creación distinta. Al mismo tiempo, procuro conservar la esencia folclórica para que la música moderna no pierda su vínculo con la música original.
Robert Mamani
Músico peruano, intérprete y profesor de instrumentos andinos, creador del proyecto Hawk Spirit.